PUERTA DE BISAGRA

Otro de los lugares más fotografiados de Toledo es la Puerta de Bisagra. Su origen se remonta a la época musulmana, pero durante los reinados de Carlos V y Felipe II fue reconstruida por Alonso de Covarrubias.

Sobre su arco principal se encuentra una curiosa estatua: es el ángel protector de la ciudad que ha sido el protagonista de varias leyendas de la ciudad.

Cuentan que una vez la peste engañó al ángel para entrar en la ciudad diciendo que solo mataría a 7. El ángel le dejó pasar, pero la peste mató a 7 mil personas. Al salir de la ciudad el ángel le recriminó que le había dicho que solo mataría a 7 a lo que la peste respondió: “yo solo maté a 7 el resto murió de miedo”. Se dice que es la única vez que el ángel ha fallado a los toledanos.

Se dice que el nombre de la puerta viene de “puente que mira a La Sagra” por su localización por la que se accedía hacia el norte.

Sobre sus arcos se puede ver el escudo del emperador Carlos I, ya que la última remodelación tuvo lugar durante el reinado del monarca como símbolo de grandeza y con función más decorativa que defensiva. Es uno de los accesos a la ciudad más frecuentados y da la bienvenida a los visitantes que vienen de excursión a Toledo.

La puerta ha vivido varios sucesos que han obligo a su reconstrucción. Como en 1945 cuando se derrumbó uno de sus torreones.

Existe una Puerta Antigua de Bisagra que solo se abría para eventos especiales, hoy permanece abierta y es otro de los puntos de acceso a la ciudad que se encuentra en la muralla de Toledo.

Su singular belleza recuerda a la época de esplendor de la ciudad que fue la antigua capital de España. Sus muros tenían más carácter monumental que defensivo.